Ningún amanecer me ha vuelto a arropar, a protegerme del frío de la mañana, que va dejandome sin aliento, atrayendome a un vacío, atrapandome con sus garras sin dejarme respirar.
Ninguna noche ha vuelto a dejarme dormir, pues las pesadillas se repiten una y otra vez. Aparezco sola corriendo, perseguida por la oscuridad. No puedo seguir más pero el camino no tiene fin y mis piernas no responden, hasta que al final tropiezo y caigo, me hundo en la oscuridad, y ya soy parte de ella....aunque mas que una pesadilla parece la realidad que me atormenta a todas horas.
Deje hace mucho tiempo de saber quien soy para seguir a un mundo sin rumbo, perturbado, a una sociedad totalmente errónea que piensa que soy un juguete roto mas, sin arreglo.
Las mañanas ya no tienen sentido, ni las noches arreglo, o quizá la que no tenga ni sentido ni arreglo sea yo.